Elegir un color de pelo puede parecer sencillo hasta que llega el momento de decidir entre diferentes tonos de rubio, castaño, cobrizo o moreno. Un color puede quedar de una manera en una persona y completamente diferente en otra. Por eso, antes de hacer un cambio, es importante tener en cuenta la colorimetría del pelo.
Colorimetría del pelo: ¿qué es?
La colorimetría del pelo es el estudio de los colores para saber cuáles pueden favorecer más a cada persona. Para hacer esta valoración se tienen en cuenta diferentes características, como el tono y el subtono de la piel, el color de los ojos, el cabello natural y el resultado que se busca con la coloración.
Esto permite elegir un color de pelo que encaje mejor con el conjunto del rostro. No se trata simplemente de escoger un tono porque esté de moda o porque nos guste cómo queda en otra persona. El mismo color puede aportar luminosidad a un rostro y, en otro caso, hacer que la piel se vea más apagada.
También hay que tener en cuenta el estado actual del cabello. No es lo mismo trabajar sobre un cabello natural que sobre uno que ya tiene varias coloraciones, mechas o una decoloración. La base de la que se parte puede cambiar el resultado, por lo que es importante analizarla antes de elegir el nuevo color.
Principios de la colorimetría
Para trabajar correctamente el color del cabello hay varios conceptos básicos que se deben tener en cuenta:
- La rueda de color: permite entender la relación entre los diferentes colores. Es especialmente útil para saber qué tonos pueden neutralizar determinados reflejos que aparecen en el cabello.
- Los colores complementarios: son aquellos que se encuentran en posiciones opuestas dentro de la rueda de color. Al trabajar con ellos se pueden neutralizar ciertos reflejos. Por ejemplo, los tonos violetas ayudan a contrarrestar el amarillo, mientras que los azules pueden ayudar con los reflejos anaranjados.
- La altura del tono: indica si un cabello es más claro o más oscuro. Es un aspecto importante para saber desde qué base se parte y qué cambios se pueden realizar.
- Los reflejos: además del color principal, el cabello puede tener reflejos dorados, cobrizos, rojizos, ceniza o de otros tipos. Estos matices influyen mucho en el resultado final.
- El color de base: conocer el color natural o el color que tiene actualmente el cabello permite saber cómo puede reaccionar ante una nueva coloración. Si el cabello ya está teñido, también hay que valorar el color existente antes de realizar un cambio.
¿Qué color te favorece según la colorimetría?
No existe un color de pelo que sea el mejor para todas las personas. La elección depende de las características de cada una y también de lo que quiera conseguir.
Si tienes un subtono de piel cálido
Las pieles con un subtono cálido suelen tener matices dorados, amarillos o melocotón. En estos casos pueden funcionar bien los tonos que también tienen cierta calidez, como los rubios dorados, los tonos miel, los caramelos, algunos cobrizos y los castaños cálidos.
Dentro de estos colores hay muchas posibilidades. Por ejemplo, si se busca un cambio discreto, se puede trabajar sobre un castaño parecido al color natural y añadir algunos reflejos cálidos. Si se quiere un cambio más visible, los tonos cobrizos o los rubios dorados pueden aportar un resultado diferente.
Si tienes un subtono de piel frío
Las pieles frías suelen presentar matices rosados, rojizos o azulados. En estos casos pueden encajar bien los colores con reflejos fríos, como determinados rubios ceniza, castaños fríos o tonos oscuros sin demasiado reflejo dorado.
Este tipo de color también puede ser interesante cuando se quiere evitar que el cabello tenga un aspecto demasiado amarillo o anaranjado. Aun así, no significa que una persona con piel fría tenga que limitarse únicamente a los colores fríos. La elección final depende de la base del cabello y del efecto que se quiera conseguir.
Si tienes un subtono de piel neutro
Las pieles neutras tienen una combinación de características cálidas y frías. Esto permite trabajar con una gama más amplia de colores, ya que pueden encajar tanto determinados tonos cálidos como otros más fríos.
En estos casos se puede elegir el color en función del cambio que se quiera realizar. Para un resultado natural se puede mantener una tonalidad cercana al cabello original. Si se busca cambiar más la imagen, también se pueden valorar rubios, cobrizos, castaños o tonos más oscuros.
El color de ojos también influye
Los ojos son otro elemento que se debe valorar al elegir una coloración. El objetivo no es buscar una combinación exacta, sino conseguir que el color del cabello acompañe al conjunto del rostro.
Los ojos claros pueden destacar con diferentes tonos de rubio, castaños o colores que creen un contraste equilibrado. En los ojos marrones y oscuros existe también una gran variedad de opciones, desde castaños y chocolates hasta cobrizos, tonos más claros o colores intensos.
Las cejas también tienen importancia, especialmente cuando se realiza un cambio de color considerable. Pasar de un cabello muy oscuro a uno muy claro, por ejemplo, modifica bastante el contraste del rostro y puede hacer necesario valorar cómo encaja el nuevo tono con las cejas.
Si quieres cubrir las canas
Cuando el objetivo principal es cubrir las canas, también hay que estudiar el color de base y la cantidad de canas que presenta el cabello. Dependiendo de cada caso, se puede buscar una cobertura completa o una transición más natural.
Además, hay que pensar en el mantenimiento. Un color que necesite retoques constantes puede no ser la opción más cómoda para todas las personas. Por eso, además de valorar qué tono favorece, conviene tener en cuenta cuánto mantenimiento se está dispuesto a realizar.
Si quieres cambiar de look
La colorimetría también puede ayudar cuando se busca un cambio importante. No es lo mismo pasar de un cabello oscuro a un rubio que elegir un cobrizo, oscurecer el cabello o añadir mechas para aportar luz.
Antes de realizar cualquiera de estos cambios hay que valorar el estado del cabello y los tratamientos que se hayan realizado anteriormente. Una coloración previa, una decoloración o determinados procesos pueden condicionar el resultado. Por eso, es importante establecer primero qué se puede conseguir y qué proceso necesita el cabello.
También es recomendable pensar en el resultado a largo plazo. Un color puede gustarnos mucho al principio, pero si requiere un mantenimiento que no encaja con nuestra rutina, puede terminar siendo poco práctico. Elegir bien implica valorar tanto el resultado como el cuidado posterior.
Aplicamos la colorimetría del pelo en nuestro salón de peluquería
En Irene Rios Stylist sabemos que no todo el mundo busca el mismo resultado cuando decide cambiar de color. Hay personas que quieren aclarar un poco el cabello, otras prefieren un cambio más visible y también quienes simplemente quieren recuperar un tono que les favorezca más. Por eso, antes de empezar, tenemos en cuenta el color que tiene el cabello, el tono de piel, los rasgos y lo que quiere conseguir cada persona.
En nuestro salón de peluquería en Málaga centro trabajamos diferentes opciones de coloración, mechas y decoloración, adaptándolas a cada cabello. Si no tienes claro qué color elegir, podemos valorar contigo las diferentes posibilidades y ver qué tonos pueden encajar mejor contigo. Así, la decisión no se basa únicamente en el color que te gusta, sino también en cómo puede quedar y en el mantenimiento que necesitará después.
Si estás pensando en cambiar de color y no tienes claro qué tono elegir, podemos ayudarte a encontrar una opción que te quede bien y sea fácil de mantener.