Elegir entre distintos cortes para favorecer tu rostro no depende solo de la longitud o de si nos gusta un estilo concreto. La forma del rostro también puede influir en cómo queda el resultado, por lo que conocer nuestras proporciones ayuda a escoger entre unas opciones u otras.¡Descúbrelo aquí!
¿Cómo se sabe cuál es el corte que más te favorece?
Para saber qué corte puede favorecer más, el primer paso es identificar la forma del rostro. No hace falta que encaje perfectamente en una categoría, ya que muchas personas tienen características de varios tipos. Podemos fijarnos en el ancho de la frente, los pómulos y la mandíbula, además de comparar la anchura del rostro con su longitud. Hacerlo con el pelo retirado de la cara y frente a un espejo facilita bastante la observación.
También existe la conocida regla de los 5,5 cm, utilizada como referencia para valorar si los cortes cortos pueden resultar más favorecedores según las proporciones del rostro. La medición se realiza desde la parte inferior de la oreja hasta el mentón. Si la distancia es inferior a 5,5 cm, se suele considerar que el pelo corto puede encajar bien con las proporciones; si supera esa medida, se suele recomendar valorar otras longitudes. Sin embargo, no es una regla que determine qué corte se puede llevar y cuál no. Es simplemente una orientación más que puede ayudar a tomar la decisión.
Además de la forma de la cara, hay que tener en cuenta el propio cabello. No se comporta igual un pelo fino y liso que uno rizado, grueso o con mucho volumen. Por eso, dos personas con el mismo tipo de rostro pueden necesitar cortes diferentes. El objetivo no es seguir una fórmula cerrada, sino adaptar la longitud, las capas, el volumen o el flequillo a cada caso.
Cortes para favorecer tu rostro
Una vez identificada la forma del rostro, podemos valorar qué corte de pelo ayuda a equilibrar visualmente las facciones:
Rostro ovalado
El rostro ovalado suele presentar unas proporciones bastante equilibradas, por lo que permite probar con diferentes longitudes y estilos. Un bob, una media melena, un corte recto, capas o incluso un corte corto pueden funcionar bien.
En este caso, la elección puede depender más del tipo de cabello, el estilo personal y el mantenimiento que queramos asumir. Si el pelo tiene movimiento natural, las capas pueden ayudar a potenciarlo, mientras que un corte recto puede ser una opción sencilla para conseguir una imagen más definida.
Rostro redondo
En un rostro redondo, las mejillas suelen tener bastante protagonismo y la longitud y anchura de la cara son similares. Por eso, los cortes que crean líneas verticales o movimiento hacia abajo pueden ayudar a generar visualmente una sensación de mayor longitud.
Las melenas medias o largas, las capas largas y algunos cortes desfilados son opciones que pueden funcionar. También puede ser interesante evitar demasiado volumen justo a la altura de las mejillas si lo que se busca es estilizar esta zona. La raya en medio puede ser otra alternativa para crear una línea más vertical.
Rostro cuadrado
El rostro cuadrado suele presentar una mandíbula y una frente bastante marcadas. En estos casos, el movimiento puede ayudar a romper las líneas rectas y conseguir un resultado más suave.
Las capas, las ondas y los flequillos laterales o desfilados pueden ser buenas opciones. También se pueden trabajar mechones alrededor del rostro para que el cabello no termine creando una línea demasiado definida justo sobre la mandíbula. Si se busca suavizar las facciones, los cortes con movimiento suelen ser más adecuados que los estilos completamente geométricos.
Rostro alargado
Cuando el rostro es más largo que ancho, interesa evitar que el corte acentúe todavía más esa longitud. Las medias melenas pueden ser una buena alternativa, especialmente cuando incorporan capas o movimiento en los laterales.
Los flequillos también pueden modificar visualmente las proporciones, ya que reducen la sensación de longitud de la frente. Un bob, una media melena con ondas o un corte con volumen lateral pueden ayudar a equilibrar el conjunto. En cambio, una melena muy larga, lisa y sin capas puede reforzar visualmente la longitud del rostro.
Rostro corazón
El rostro con forma de corazón suele tener una zona superior más ancha y una barbilla más estrecha. En este caso, el corte puede utilizarse para equilibrar visualmente ambas zonas.
Las medias melenas, los cortes tipo lob y las capas medias pueden ser opciones interesantes. También se puede trabajar el volumen en las zonas que ayuden a compensar las proporciones. Si el cabello es ondulado, las capas pueden aportar movimiento sin concentrar todo el volumen en la parte superior.
Rostro diamante
El rostro diamante suele tener los pómulos como una de sus características más marcadas, mientras que la frente y la mandíbula pueden ser más estrechas. Es una forma que permite distintas opciones de corte, por lo que la elección dependerá en gran medida de los rasgos concretos y del resultado que se quiera conseguir.
Las capas y los cortes que acompañan el rostro pueden funcionar bien, especialmente cuando permiten controlar el volumen. También se puede jugar con diferentes longitudes y texturas para destacar los pómulos sin crear demasiado volumen en las zonas más anchas.
Rostro triangular
En el rostro triangular, la mandíbula suele tener más anchura o protagonismo que la parte superior. Por ello, una de las opciones es aportar algo más de volumen en la zona superior y trabajar el cabello para equilibrar visualmente las proporciones.
Las medias melenas rectas o capeadas pueden adaptarse bien a este tipo de rostro. También se puede trabajar el volumen en la raíz y aportar movimiento en los largos y las puntas. La idea es que el corte no concentre todo el peso visual en la zona de la mandíbula.
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